viernes, 12 de julio de 2013

Personajes reales.

En las incontables páginas que han sido publicadas a lo largo de la historia de la Literatura nos podemos encontrar con infinidad de personajes de lo más variopinto, llegando alguno de dichos personajes al nivel de inolvidable, consiguiendo tal importancia que llega a ser confundido su memorable origen literario con un inexistente origen histórico.

Por otro lado, también existen personajes históricos que, tras haber sido plasmada su vida en algún libro con cierta falta de rigor, se fueron convirtiendo poco a poco en el personaje literario, abandonando con ello la autenticidad de su biografía.

En este caso podría incluirse a Rodrigo Díaz, noble castellano que vivió en el siglo XI, probablemente nacido en Vivar, Burgos, y que se convirtió en un hábil luchador en la etapa de la Reconquista de la Península Ibérica.

viernes, 5 de julio de 2013

"Normas de cortesía", de Amor Towles.

La historia comienza en la Nueva York de los años 60 del siglo XX, durante una visita a una exposición fotográfica que plasma la ciudad metropolitana durante los años que precedieron a la participación de los EEUU en la Segunda Guerra Mundial.

En ella, Katey Kontent, que asiste al animado evento en compañía de su marido, reconoce en dos de las fotografías expuestas a Tinker Grey, y en ese momento se convierte en narradora del tiempo que compartió con dicho personaje y otros, casi tres décadas atrás.

Dicha narración comienza en la Nochevieja de 1937, en la que Katey  (mecanógrafa en un despacho de abogados de Wall Street) comparte mesa en un club de jazz de tercera fila con su amiga y compañera de pensión Eve, dispuestas a ofrecerse una de las pocas alegrías que les permite su nivel de vida.

sábado, 1 de junio de 2013

Plagio.

La línea que separa la inspiración de la copia ilegítima de un escrito es ciertamente fina, y más a menudo de lo conveniente es cruzada por autores de todos los géneros y épocas; también hay que destacar que hay ciertas similitudes entre los argumentos de algunos libros puede deberse a una simple casualidad.

Incluso varios de los más célebres escritores de la Historia de la Literatura se encuentran en la deshonrosa lista de acusados  de haber sumado a sus libros partes escritas por otras personas sin su autorización.

Así,  el escritor Mateo Bandello, cuya obra fue publicada en el siglo XVI, escribió la novela corta “Los amantes de Verona”, que sirvió de “inspiración” al poeta inglés Arthur Brooke. Haciendo gala de una costumbre de la época, William Shakespeare copió a su vez al poeta inglés, dando como resultado su célebre “Romeo y Julieta”. Se da la coincidencia de que Lope de Vega también se inspiró en la obra original de Bandello para formar su “Castelvines y Monteses”.




viernes, 17 de mayo de 2013

A título póstumo.


El nombre de Max Brod (escritor, compositor y periodista checoslovaco de primeros del S XX) es un nombre que probablemente a la mayoría de nosotros no nos diga gran cosa. Sin embargo, la forma en la que Max traicionó a uno de sus amigos, le hizo tener un hueco en la historia. Nos referimos al encargo que recibió en 1924 como albacea en el testamento de su amigo, que le solicitaba que destruyese todos los manuscritos que permanecían en su poder, para evitar que fuesen publicados.

La destrucción debía de realizarse en una hoguera en un acto con cierta solemnidad en las instalaciones de un castillo. Max no sólo hizo caso omiso a dicho encargo, sino que se encargó personalmente de que la mayoría de ellos fuesen publicados. Entre ellos se encontraban obras como “El proceso”, “El castillo” o “Carta al padre”. Gracias a ello, el escaso éxito que había tenido el autor en vida, fue aumentando hasta convertirlo en uno de los más reconocidos autores del siglo pasado. Se trata de Franz Kafka.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Premoniciones.


Resulta curiosa la relación que tienen ciertos hechos relevantes de los últimos tiempos con lo publicado por varios autores años atrás, ya que nos puede parecer que dichas situaciones fueron vaticinadas por algún escritor un tiempo antes de que sucediesen. Partiendo de la base de que seguramente no son más que meras casualidades, no por ello dejan de llamar la atención algunas de las coincidencias entre lo escrito y lo real. A continuación veremos algunos asombrosos ejemplos de lo mencionado.

En el ya lejano 1884 un pequeño yate inglés (el Mignonette) naufraga cerca del Cabo de Buena Esperanza en su tránsito hacia Australia.  A consecuencia de ello, y habiéndose hecho con escasas provisiones, los cuatro tripulantes del buque se aferran al bote salvavidas. Son el capitán Dudley, el oficial Brooks, el navegante Stephens y el joven grumete Richard Parker.