Gracias a todo ello, desde la primera página de este libro (mejor dicho, desde el inicio, que aunque es un libro reciente sin duda se convertirá en célebre: "Mi padre era jardinero. Ahora es jardín.") supe que estaba ante un excelente autor y un excelente libro. Sin titubeos digo, aunque no soy muy dado a calificar así los libros, que es un cinco estrellas con todas sus puntas.
Gospodínov nos traslada los pensamientos desordenados que le van surgiendo mientras acompaña a su padre desde que le diagnostican la enfermedad que lo va consumiendo hasta el final (que en realidad es el principio del libro). Esos pensamientos contienen una intensidad mayúscula, y tanto la pérdida como el ser testigo del dolor más absoluto de un ser querido son plasmados de una forma lacerante.
Sin embargo, aunque ese dolor es inevitable y la base de la narración, la belleza que incluye el autor al definir a su ya ausente padre, la brillantez con la que en frases cortas es capaz de dibujar una situación política, social o a un ser humano de una forma contundente y el sinfín de párrafos que hay que subrayar sí o sí convierten a "El jardinero y la muerte" en uno de los mejores libros que leí en los últimos meses y, ya que estamos, en una necesidad imperiosa (lo leí gracias a mi biblioteca pero lo necesito tener en casa, con esas frases subrayadas).
No quiero olvidarme de mencionar que, como suele ser habitual en las ediciones de Impedimenta (alabados sean por traernos a Cartarescu y Gospodínov), además de la portada y el material en el que se imprimen los libros también se cuidan muy mucho de que las traducciones sean de calidad, y la que María Vútova realiza de este libro me parece excelente. Un CINCO ESTRELLAS. Un autor al que volver.