sábado, 30 de agosto de 2025

"El jardinero y la muerte", de Gueorgui Gospodínov

Si hubiese que hacer una clasificación de portadas capaces de atraer la atención del lector, la editorial Impedimenta ocuparía, sin duda, varios de los primeros puestos. Y la de "El jardinero y la muerte" hizo que me interesase por un escritor búlgaro que, sinceramente, ni me sonaba lo más mínimo. Me terminó de convencer la recomendación de la Librería Girasol, que siempre hay que tener en cuenta.

Gracias a todo ello, desde la primera página de este libro (mejor dicho, desde el inicio, que aunque es un libro reciente sin duda se convertirá en célebre: "Mi padre era jardinero. Ahora es jardín.") supe que estaba ante un excelente autor y un excelente libro. Sin titubeos digo, aunque no soy muy dado a calificar así los libros, que es un cinco estrellas con todas sus puntas.

Gospodínov nos traslada los pensamientos desordenados que le van surgiendo mientras acompaña a su padre desde que le diagnostican la enfermedad que  lo va consumiendo hasta el final (que en realidad es el principio del libro). Esos pensamientos contienen una intensidad mayúscula, y tanto la pérdida como el ser testigo del dolor más absoluto de un ser querido son plasmados de una forma lacerante.

Sin embargo, aunque ese dolor es inevitable y la base de la narración, la belleza que incluye el autor al definir a su ya ausente padre, la brillantez con la que en frases cortas es capaz de dibujar una situación política, social o a un ser humano de una forma contundente y el sinfín de párrafos que hay que subrayar sí o sí convierten a "El jardinero y la muerte" en uno de los mejores libros que leí en los últimos meses y, ya que estamos, en una necesidad imperiosa (lo leí gracias a mi biblioteca pero lo necesito tener en casa, con esas frases subrayadas).

No quiero olvidarme de mencionar que, como suele ser habitual en las ediciones de Impedimenta (alabados sean por traernos a Cartarescu y Gospodínov), además de la portada y el material en el que se imprimen los libros también se cuidan muy mucho de que las traducciones sean de calidad, y la que María Vútova realiza de este libro me parece excelente. Un CINCO ESTRELLAS. Un autor al que volver.