sábado, 16 de noviembre de 2019

"La historia del señor Sommer", de Patrick Süskind


Hay autores a los que, irremediablemente, identificamos con una obra determinada. Además, hay algunos que parecen ser escritores de un solo éxito. Si, como es el caso que traemos hoy, el autor tiene la suerte de tener un éxito abrumador con su primer libro, la obra posterior (si es que llega a existir) queda eclipsada por la luz de ese hito. “El perfume” fue un best seller lanzado en los años 80  y que llegó a publicarse en más de cuarenta idiomas y Patrick Süskind, su escritor, quedó unido para siempre a ese título.

Sin embargo su producción literaria no quedó ahí. Y hoy traemos uno de sus relatos posteriores. La sencillez de lo narrado en esta obra está a la altura de los grandes clásicos, y nos presenta un pequeño pueblo en el que se instala un extraño hombre con su esposa. Dado que está envuelto en un halo de misterio y prácticamente no cruza palabra con nadie, nadie llega a conocer su verdadero nombre. Así que todos le llaman el señor Sommer (verano en alemán).


El narrador es un hombre que se remonta a su infancia, cuando no sabía todavía andar en bicicleta, y del que no llegamos a conocer el nombre. En su caso, tampoco sabemos el sobrenombre que le hayan puesto. Nuestro cuentacuentos es el vecino del extraño caballero cuyos días son dedicados en su totalidad a caminar sin descanso. Desde bien temprano y hasta que se pone el sol, camina con una pequeña mochila y un bastón a un paso poderoso e imperturbable. El hombre es víctima de una inquietud que no llegamos a calibrar y que le lleva a eludir cualquier contacto con el resto de las personas. De hecho, cuando es evidente que necesita ayuda y le es ofrecida, exclama: “¡Bueno, pues déjenme en paz de una vez!”

El pueblo en el que nos encontramos, en el norte de Alemania, y del que conocemos tan solo un nombre ficticio, es el escenario perfecto para que el autor desarrolle su talento. Lo poco que conocemos de Süskind (de su vida privada) lo recubre de un misterio similar al que despierta el vecino de nuestro protagonista entre los habitantes de su pueblo. 

Tan solo se conocen unas pocas fotografías del autor, y la mayoría son de hace un buen puñado de años. Además, raramente concede entrevistas (creo que tan solo hay una pequeña publicada). El autor, que confesó haber recorrido Francia en una Vespa para documentarse en las perfumerías más famosas para escribir su novela más célebre, se nos muestra como una especie de Salinger esquivo y tan unido a Jean Baptiste Grenouille como el estadounidense a Holden Caulfield. Pero no. Al menos es digna de mención “La historia del señor Sommer”.