
Gracias a las palabras de nuestro desconocido narrador, observaremos cómo se despliega la soberbia que suele utilizar (quizás a modo de escudo) el
antipático Mirko, e incluso tendremos la ocasión de jugar una partida contra él, gracias al interés
del millonario (aunque poco hábil ajedrecista) norteamericano McConnor.
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Las anteriores líneas se refieren exclusivamente al argumento de la novela, pero, a mi modo de ver, el mismo es uno de los aspectos menos
relevantes del libro. Como suele suceder con la mayor parte de los grandes escritores, Zweig se
sirve de un argumento sencillo para desarrollar su tremendo talento, describiendo
con brillantez el proceso de deterioro psicológico que hubo de sufrir el señor
B., así como los diferentes matices que puede presentar una obsesión.
El autor austríaco nos brinda en
su último trabajo antes de su muerte una excelente muestra de la capacidad que
poseía para describir sentimientos, emociones, y una crítica frontal al régimen
nazi, capaz de aniquilar psicológicamente a las personas, un proceso que sufrió
el propio autor, y que terminó en la desesperación que provocó su suicidio. (puedes consultar aquí la biografía de Stefan Zweig)
En cuanto a mi opinión, es
difícil expresar la admiración que me produce el talento e inteligencia que
poseía Zweig, capaz de lograr en unas pocas páginas lo que otros autores anhelan
lograr en toda su carrera, tanto en ésta como en otras de sus novelas (reseña de "Carta de una desconocida"). Por decirlo en pocas palabras, creo que Stefan Zweig
y “Novela de ajedrez” son autor y libro que convierten al lector en un mejor
lector, y convierten la lectura en un proceso de reflexión. En definitiva, un libro que hay que leer.