domingo, 28 de noviembre de 2021

"La tía Mame", de Patrick Dennis

 

Patrick Dennis hojea una revista, y en uno de los artículos hablan de una excéntrica mujer, célebre miembro destacado de la vida social neoyorquina, que hace tiempo adoptó a su sobrino, tras el fallecimiento de su hermano y padre del niño. La historia que Patrick lee le es conocida, aunque los detalles aparecen un tanto distorsionados de una forma fantasiosa, y desde luego muy diferentes de lo que permanecen en su memoria.

 

Y es que Patrick es ese huérfano desvalido del que se hizo cargo su excéntrica tía,  hace ya unas décadas. Su madre, la de Patrick, murió durante el parto, diez años antes de que muriese su padre y en un momento peligrosamente cercano al Crack del 29. Por fortuna, el adinerado padre tuvo la prudencia de dejar puntillosamente especificados cada uno de los aspectos que afectarían a su hijo hasta que cumpliese la mayoría de edad. Entre ellos, cómo y cuándo invertir el dinero que heredaría el día de su muerte, y, lo más importante, con quién se quedaría, quién sería su tutor o tutora.

 

A pesar de no ser muy proclive a decidirse por Mame, su hermana, el padre de Patrick era consciente de que era la única familiar que le quedaría viva en caso de faltar él. Y así fue, y así fue conducido Patrick a la casa de Mame con las instrucciones precisas y con la supervisión del señor Babcock, su fideicomisario, para que velase por los intereses del niño primero y luego adolescente. Y la historia que nos trae “La tía Mame” es la historia de esa convivencia con la frívola y entrañable mujer que no deja indiferente a nadie nunca. No creo que sea necesario decir mucho más del argumento. Mejor descubrirlo.

 

Es un gustazo empezar un libro sin ninguna expectativa ni referencia alguna, simplemente por impulso y porque algo en el argumento lleva a pensar que es una lectura adecuada al momento por el que pasamos. Digo que es un gustazo, pero me refiero a cuando es un éxito, claro, no cuando la empezamos y nos damos cuenta de que no es lo esperado. Con “La tía Mame” me imaginé que me iba a enfrentar una lectura agradable, sin muchas complicaciones, con la que simplemente pasar el rato.

 

Y realmente, es lo que me encontré. Pero en una dosis mucho mayor de lo que esperaba. El personaje de Mame es lo dicho, inolvidable, entrañable, excéntrico, alocado, superficial, grotesco en ocasiones, y siempre simpático. Ésa es la parte que yo esperaba. Sin embargo, hay algo más que para mí fue una sorpresa. Y es el humor empleado por el narrador. Me encanta ese humor sarcástico y cínico, con una buena dosis de ironía que nunca está de más.

 

La sociedad que nos pinta Dennis es una sociedad superficial al límite, una sociedad y una superficialidad que nos es mostrada habitualmente por un narrador que la sufre, y que no se siente parte de ella. Y, la verdad, no me imagino a los miembros de un entorno superficial siendo conscientes de serlo, sino que probablemente cada uno de ellos se sienta excluido, ajeno, y los superficiales sean los otros, ¿no? Tal vez sea una forma de protección que tenemos todos, el negarnos a vernos como parte de algo negativo.

 

Pero a lo que iba es a que el narrador no es crítico con esa forma de vida, sino sarcástico al máximo y siendo consciente de que es su forma de vida, de que su tía es parte de él y que él es parte de su tía. Como decía, el humor que emplea el narrador se pone en el otro lado de la balanza del personaje excéntrico y curioso, y hace que resulte un libro mucho más gratificante para mí (que disfruto de ese humor, pero que entiendo que no todo el mundo lo haga) y que me haya sacado un buen número de sonrisas y más carcajadas.

 

“La tía Mame” es un texto escrito por Edward Everett Tanner III, publicado con el pseudónimo de Patrick Dennis (el nombre del protagonista del libro) y que fue rechazado hasta en 19 veces hasta que fue aceptado por una editorial. Una afortunada editorial, ya que en la década de los 50 del siglo pasado vendió varios millones de copias, acumulando 112 semanas en la lista de los más vendidos. Hizo una continuación del libro, titulado “La vuelta al mundo con la tía Mame”. Durante unos años tuvo un verdadero éxito como autor, e incluso publicó varias novelas con pseudónimo femenino: Virginia Rowans.

 

Sin embargo, el éxito se le agotó y tuvo que desarrollar diversas funciones, incluida la estrambótica labor de mayordomo, profesión que, aseguraban sus amigos, disfrutó hasta su muerte, a la edad de 55 años. Tan solo quisiera señalar que el personaje principal del libro que traemos hoy, Mame, está basada en su propia tía, aunque supongo (y espero) que la figura haya sido exagerada hasta la extenuación.

 

Si el humor que emplea Patrick te llega, pasarás unas horas de divertimento que no vienen mal nunca, y de todos modos conocerás a un personaje entrañable, caprichoso, caricaturesco, simpático, más inteligente de lo que aparenta, y que dejará un recuerdo imborrable, con una serie de anécdotas (creo que son once en total) bien hiladas y repletas de sonrisas aderezadas con alguna carcajada. Sorprendente.