
Hace mucho que su ambición por
ascender en su mundo televisivo se llevó por delante sus escrúpulos en el trato
hacia sus compañeros (y cualquier ser humano), y debido a su excesiva dedicación a su trabajo también se vio resentida su familia, formada por su
marido Alex (que renunció a su carrera por ella) y su hija de tres años Lilly, a los que apenas presta atención. Se podría decir
que, tras un desafortunado y absurdo accidente que acaba con la muerte de su
protagonista todos estos matices deberían de dejar de ser importantes, pero no
es así.
Y es que pronto se nos desvela el
argumento del libro, que no es otro que Kim, en lugar de acabar su periplo en el momento de su muerte, se reencarnará en una vulnerable
hormiga. Una vez es medianamente consciente de que se ha convertido en dicho insecto, recibirá del mismo Buda (con forma de oronda hormiga también) instrucciones para detectar qué es lo que hizo mal
en su vida humana, y con ello ir comprendiendo y corrigiendo sus errores para
intentar alcanzar el mayor objetivo de todo ser: el Nirvana.
“Maldito Karma” se convirtió en un éxito
desde su lanzamiento y también hizo que su autor, el galardonado guionista alemán David
Safier, fuese un inesperado superventas que provocó risas con sus páginas en toda
Europa. Apoyados en la narración que hace
en primera persona una Kim con la que nos será difícil que lleguemos a congeniar (al menos en mi caso) asistiremos
a cómo la familia va asumiendo la pérdida de la madre y la esposa.

Puede parecer un argumento
disparatado, y sin duda lo es. Es más, si añadimos que el mismísimo seductor veneciano Giacomo Casanova es uno
de los protagonistas en su papel de hormiga que lleva reencarnándose más de un
siglo en ese animal seguramente te convencerás más de ese hecho. Es una lectura
sin más pretensión que robarnos una sonrisa tras otra (a mí consiguió robármelas)
y que devoremos las poco más de trescientas páginas entre risas. También tiene
algún momento muy tierno, momentos tratados de una forma emocional que serenará nuestros ánimos e incluso nos dará motivos para pensar en más de una ocasión.
Como pasa en muchas ocasiones con
libros que han resultado ser un fulgurante éxito, al principio se suceden recomendaciones de
lectores insistentes que crean expectativas excesivas antes de iniciar su
lectura. “Maldito karma“ creo que se encuentra en esa clasificación, y sería
injusto para el autor que esperásemos más de lo que nos quiere ofrecer: pasar
un buen rato con una sonrisa.
Hace ya años de su lanzamiento, y sinceramente creo que el hacer caso estos días de la sugerencia
de leer este libro no pudo llegar en mejor momento, inmerso en un (seguro que a
muchos os sonará) bache de lectura en el que parece que pasar una página cuesta
mucho más de lo habitual. Yo lo he disfrutado y devorado, y no puedo más que
agradecer el haberlo leído, ya que rescata mi ansia de devorar un libro tras otro en el momento más oportuno.