viernes, 26 de abril de 2013

Libros Prohibidos.


A lo largo de los últimos años, la cantidad de libros que son censurados, prohibidos o que sufren un boicot en los puntos de venta por diferentes motivos y colectivos que se sienten ofendidos por su contenido, se encuentra en una afortunada curva descendente…

Como veremos a continuación, diversas son las formas en que fueron “heridas” las sensibilidades de las autoridades, que hicieron todo lo posible por evitar la publicación de los escritos que la motivaron… Sin lugar a dudas, la principal causa y la que más prohibiciones y censuras provocó, se refiere a la sensibilidad religiosa.

Ya en 1559, la Santa Inquisición encargó un libro en el que se enumeró los libros que no podían ser publicados por ofender los preceptos de la religión Católica. El libro se llamó “Index Librorum Prohibitorium”, y hasta 1966, fecha en la que se decidió no seguir renovando la lista, siguió incorporando libros y autores prohibidos a la misma…

Entre los autores que tuvieron el “honor” de ser censurados por dicha publicación nos encontramos con Miguel de Cervantes, que en su obra más universal, “Don Quijote de la Mancha”, hubo de retirar algunas citas para poder así recibir el visto bueno del poder eclesiástico. Entre los párrafos retirados de la versión final de su obra se encontraba la siguiente frase, retirada del capítulo 36 de la segunda parte: “…las obras de caridad que se hacen tibia y flojamente no valen para nada”.

Además de Cervantes, nombres de autores célebres como Montesquieu, Copérnico, Galileo o Kant pasaron a engrosar el contenido del “Index”, y otros autores con menos fortuna, como Erasmo de Rotterdam, René Descartes o Emilè Zola vieron la totalidad de su obra prohibida por la Inquisición.

Muchas otras publicaciones, estuviesen o no incluidos en este peculiar libro, sufrieron la censura de las diferentes religiones. Por ejemplo, la negación de la Teoría de la Creación que desarrolló Charles Darwin en su “El Origen de las Especies”, que levantó tal revuelo e indignación en la sociedad, que ni siquiera fue incluido en el famoso “Index Librorum Prohibitorium”, ya que se sobreentendía que sufriría el rechazo social generalizado.

Si seguimos hablando de libros que ofenden a los cimientos de la Religión Católica, quizás nos sorprenda el conocer que “El Código da Vinci”, el best seller de hace unas temporadas escrito por Dan Brown, fue prohibido en el Líbano, en este caso por presentar como hecho el matrimonio entre Jesús de Nazaret y María Magdalena, lo que fue considerado blasfemia.

Motivos religiosos basados en un antisemitismo latente en ciertas sociedades llevaron a ser rechazado en varios países, todavía hoy en día, “El diario de Ana Frank”, por considerar una “invasión sionista” en la educación de sus jóvenes…

Para terminar con los libros censurados por motivos religiosos, nombraré al libro que más controversia despertó en los últimos años, y cuya publicación en 1988 provocó oleadas de revueltas, con centenares de heridos y decenas de fallecidos, y la condena a muerte del propio autor. Se trata de “Los versos satánicos”, de Salman Rushdie, autor que hubo de vivir escondido tras ser leída públicamente la Fatwa en la que se instaba a todo miembro del Islam a ejecutar al autor y a todos los que hubiesen formado parte en su publicación. Su traductor al japonés, Hitoshi Igarashi, fue asesinado en Tokio; el traductor al italiano, apuñalado en Milán. El traductor del libro al turco sufrió un intento de linchamiento en el que murieron 37 personas, al ser incendiado el hotel en el que se hospedaba, y el editor noruego tiroteado en Oslo…

El siguiente de los motivos de prohibición o censura, por número o por importancia, podemos dedicarlo a la narración explícita del acto sexual. En este grupo encontraremos infinidad de publicaciones, como por ejemplo el “Ulysses” de James Joyce, declarado obsceno por contener un pasaje demasiado descriptivo para la sociedad de principios del siglo XX.

También nos encontramos con “El amante de Lady Chatterley”, escrito por D. H. Lawrence, y que fue prohibido hasta 1960. La cantidad de escenas consideradas inmorales por los responsables de la censura de entonces se antojó demasiado extensa. Cierta parte de la sociedad no estaba muy de acuerdo con la prohibición, hecho que queda refrendado por las 200.000 copias que se lograron vender el día de su publicación.

Un hecho tan banal como la descripción de un beso entre dos mujeres, y la descripción del sentimiento lésbico, condenó también a la prohibición a “El pozo de la soledad”, de Marguerite Radclyffe Hall. La autora hubo de batallar en sendos juicios en Reino Unido y EEUU. En su país de origen se prohibió su publicación, y se ordenó destruir todas las copias existentes. Sin embargo, tras largos años litigando en EEUU, su publicación fue permitida. Con ello, el libro consiguió una gran notoriedad, lo opuesto al objetivo de las autoridades denunciantes.

También incluiremos en este grupo a una de las novelas más celebradas del siglo pasado. Se trata de “Lolita”, de Vladimir Nabokov, obra tachada de pornográfica en el momento de su publicación, y acusada además de inducción a la pedofilia.

La lista de escritos prohibidos por describir cualquier forma de sexualidad es ciertamente extensa. También lo es la cantidad de obras sobresalientes, algunas de ellas consideradas obras maestras, que fueron prohibidas o boicoteadas por motivos étnicos, ya sea por propio racismo o por una sensibilidad especial hacia cómo se describen ciertos estereotipos. Por ejemplo, hace un par de años se publicó una nueva edición de “Las aventuras de Huckleberry Finn”, de Mark Twain, en la que se elimina la palabra “Níger”, palabra denostada en la actualidad, y que incluso en los medios de comunicación estadounidenses es sustituida por el término “la palabra n”.

En el mismo apartado podemos situar novelas como “Matar un ruiseñor”, de Harper Lee (reseña en este mismo blog), en este caso por su exposición del racismo existente en la sociedad norteamericana de mediados del siglo XX. Además de ello, también fue denostado por la narración de la escena de violación y por su lenguaje ofensivo. Esta última es la escusa que fue utilizada para tachar de inmorales publicaciones como “El guardián entre el centeno”, de J.D. Salinger (reseña de este libro aquí), o “Las uvas de la Ira”, de John Steinbeck. De este último también fue objeto de enconadas críticas su obra “De ratones y hombres” (puedes leer la reseña aquí), tanto por el lenguaje utilizado, como por las escenas violentas mostradas, y ciertos comportamientos racistas.

El cuarto motivo que vamos a exponer, de entre todos los argumentados por los críticos de ciertas obras, es el relacionado con la política.

Uno de los casos más notorios lo encontramos en el cáustico libro de George Orwell, “1984”, tachado por los Estados Unidos y el Reino Unido como escrito pro-comunista (además de tacharlo de obsceno por contenido sexual), y señalado por la URSS como escrito anti-comunista. En esta última nacionalidad hubo también una fuerte censura política, ya que se prohibieron todos los libros anteriores a la revolución de octubre de 1917. El premio Nobel Boris Pasternak sufrió la censura y la persecución tras haber escrito “Doctor Zhivago”, por criticar el régimen comunista, y su prohibición no fue levantada hasta la apertura del mismo, en 1988.

Por último, nos vamos a ocupar de algunos casos que son difíciles de encuadrar en una clasificación, por haber sido prohibidos por motivos cuando menos curiosos. Por ejemplo, “Alicia en el país de las Maravillas”, de Lewis Carroll, fue prohibido en China por dotar a algunos animales con características “humanas”.

Asimismo, la prohibición que sufrió “Harry Potter y la Piedra Filosofal” en los Emiratos Árabes Unidos por fomentar el uso de la brujería y las prácticas satánicas lo podemos señalar también como peculiar.

Si peculiar nos parece la anterior prohibición, semejante calificativo merece la que sufrió en el estado de California “El Lórax”, del Dr. Seuss, por “criminalizar la industria forestal”. Y qué decir de la instrucción que recibieron las bibliotecas de los estados de Michigan y Nueva York de retirar por contener imágenes obscenas…. “¿Dónde está Wally?”, de Martin Hardford.

Al fin y al cabo, cualquier prohibición puede ser discutida, y, dependiendo del rasero con el que se mida, cualquier libro podría ser prohibido. Quizás lo más justo sería permitir que opine el lector.

“Los libros que el mundo llama inmorales son los libros que muestran al mundo su propia vergüenza”. Oscar Wilde.





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