sábado, 26 de enero de 2019

"Olive Kitteridge", de Elizabeth Strout


Con todos mis respetos, Olive Kitteridge es una persona complicada. Malhumorada, borde, arisca, poco empática con todo el mundo… Existen personas especiales en este mundo, esa clase de persona con la que el simple hecho de encontrarse para el que tiene la suerte de hacerlo supone tener un día mejor. Olive es, a mi modo de ver, lo 
más opuesto a esa persona.

Y, como el título nos indica y todos sospechamos desde el inicio, Olive es la protagonista de este libro. Un  libro que se compone de trece capítulos en los que la autora nos desgrana su visión del ser humano. En alguno de ellos la presencia de Olive, maestra de matemáticas de un pequeño pueblo marítimo de Maine, es puramente testimonial. En las páginas de “Olive Kitteridge” encontramos ilusión, dolor, determinación, duda, traumas y alegrías en las personas que forman parte de la vida cotidiana de Crosby.



Olive y Henry
Con Olive vive Henry, un farmacéutico bonachón, encantador y con mucha paciencia, tal y como corresponde a la figura del esposo de Olive y padre del hijo de ambos, Christopher. Con él iniciamos la lectura de nuestra historia y, al menos en mi caso, el lector ya sufre en las primeras páginas el hechizo que produce el talento de la autora. Una autora que, gracias a este libro, consiguió hace diez años el prestigioso premio Pulitzer, que tantas alegrías me ha dado como lector a lo largo de mi vida. Tras la de Henry iremos conociendo más historias que, además, nos van dando pinceladas de la personalidad (independientemente del comportamiento) de la maestra.

Tal vez al leer estas líneas te estés haciendo una idea equivocada de lo que me ha producido la lectura de este libro. Y la realidad es que “Olive Kitteridge” me parece una obra excelente. Y Olive Kitteridge me parece un personaje inolvidable, al que irremediablemente cogemos cariño, por muchas veces que se equivoque y se empecine en comportarse como, en el fondo lo sabemos, no desea. Su incapacidad para digerir el comportamiento de los demás, tal vez, sea el detonante de que su modo de actuar no sea el adecuado.

Elizabeth Strout, la autora
Tras terminar el libro, he conocido que existe una versión que fue llevada a la pantalla en forma de serie de tan solo cuatro capítulos. Y simplemente ver el tráiler de dicha serie y ver a la excelente actriz Frances McDormand me ha hecho ver a Olive, en carne y hueso. Además cuenta con el aval de haber sido producida por HBO, lo que hace presuponer que calidad no faltará al resultado final. Seguramente, tal y como me suele suceder, el ver esta serie me aporte más matices todavía a la lectura, una lectura que recomiendo para las personas que disfrutan de leer cómo una autora desgrana el interior de una persona sencilla, a la que no sucede nada fuera de lo común.

Como los grandes autores logran en sus obras, Elizabeth Strout consigue sacar de un argumento ordinario una historia extraordinaria.

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