
Kwei-Lan es una joven
perteneciente a una adinerada familia china de principios del siglo pasado.
Como es tradición en su país, Kwei-Lan es prometida desde prácticamente su
nacimiento con el hijo de otra familia de similares características. A pesar de
nunca haberse visto, Kwei-Lan fue
educada siguiendo a rajatabla los preceptos de la tradición milenaria en cuanto
a centrar su vida en cumplir de la mejor manera todos los deseos de su esposo.
De hecho, para ella el momento de entregarse en matrimonio será uno de los más
felices de su vida.
Sin embargo, el futuro marido de
Kwei-Lan recibió una educación diferente a la que no tuvieron acceso sus
padres: se licenció en Medicina Occidental, con lo que la aceptación de las
costumbres chinas es menor de lo habitual. De hecho, la intención de este joven
es no aceptar el matrimonio con Kwei-Lan, lo que supondría para ella la peor de
sus pesadillas y la mayor afrenta que su
familia podría sufrir.

Incapaz de provocar todos esos
inconvenientes, finalmente decide que el matrimonio se celebrará, con lo que
asistiremos a un choque de culturas que no dejará indiferente a nadie. Kwei-Lan
le cuenta a su hermana menor (y a nosotros) lo que va sucediendo y lo que
siente en cada momento, con lo que descubrimos un personaje ingenuo, con un
corazón y una sensibilidad fuera de lo común, capaz de hacernos sentir cómo
vive tradiciones que, por poco conocidas, resultan estar lejos de ser
comprendidas. Por ejemplo, vivimos cómo para ella resulta incomprensible
que su marido prefiera que deje de
vendar sus pies por salud, un símbolo para ella de distinción por poseer los
pies más pequeños de sus conocidas (los conocidos pies de loto) y “que
prefiera los pies grandes de una vulgar campesina”.
También con Kwei-Lan seremos
capaces de vivir la extrañeza que suponen para ella aspectos de la cultura
occidental, y la lenta aceptación que se produce entre ambas culturas, lo que
la autora escenifica en el propio título del libro. Además del casi fallido matrimonio de esta joven pareja, la familia de
Kwei-Lan sufre otro revés, para ellos
sin duda inasumible, y es que el primogénito y heredero de la tradición y de la
única forma de vida que conocen, decide romper el compromiso que le habían
asignado desde pequeño y casarse con una mujer estadounidense.

Pearl Comfort Syndenstricker Buck
(Pearls S. Buck) fue una de las primeras mujeres que resultaron galardonadas
con el Premio Nobel de Literatura (1938).
Nacida en Estados Unidos, pasó gran parte de su vida en China, lo que se
vio reflejada en su obra. Desde ésta, su primera novela (publicada en 1930),
Pearl S. Buck nos ofrece una visión amable y preciosista de las tradiciones
chinas, con unas descripciones memorables y emotivas, relatadas con una
sensibilidad fuera de lo común y que nos
otorgan una lectura amable y sencilla.
“Viento del este, viento del
oeste” es una novela corta, pero en sus páginas vivimos emociones intensas, y
partes realmente emotivas, como aquélla en la que nuestra protagonista describe
lo que siente al descubrir que su hijo crece en su interior. Sin duda es un libro fácil de leer y, aunque
no tendremos sorpresas en sus páginas, creo que la mayoría de los lectores
quedarán con un buen sabor de boca al terminar este libro.