miércoles, 27 de septiembre de 2017

"Un muchacho de Georgia", de Erskine Caldwell.

William Stroup es un niño de 12 años que nos narra diversas situaciones que suceden en su familia. La familia de William es una familia típica de Georgia, pero que podría representar a cualquier familia del Sur de los Estados Unidos de América durante los amargos y largos años de la Depresión que supuso el Crack de la bolsa del año 29 del siglo pasado.

Su familia está formada por el propio William, su trabajadora, sufridora y admirable madre Martha y su holgazán, bebedor y falto de escrúpulos padre Morris. Morris es conocido en todo el pueblo como lo que es, un caradura capaz de aprovecharse de cualquiera en cualquier situación. Con ellos vive también el huérfano Handsome Brown, un muchacho de color que ha de trabajar en todo lo que esta familia decida para tener un sitio donde dormir y algo que comer cada día.

William nos cuenta las aventuras, o más correcto sería decir desventuras, de esta peculiar familia y de algunas de las tretas que intenta Morris (con un porcentaje de éxito realmente pobre) para ganar algún dinero sin trabajar, o dejando que trabajen otros por él. Con todo ello nos queda un boceto de la dureza de la vida de entonces, en los que había días en los que el obtener un billete parecía una quimera, y las oportunidades de cumplir el tan mencionado sueño americano se escurrían entre los dedos.

Erskine Preston Caldwell es un reputado escritor en su época (el hoy idolatrado Faulkner le consideraba uno de los cinco mejores autores de la Literatura Norteamericana). Como muchos de sus colegas contemporáneos, la vida de Caldwell transcurrió entre trabajos de la más diversa índole y desarrollados en gran parte de la geografía de su país. De ello (también como sucedió con muchos de los escritores de su época) salió una especial sensibilidad hacia los problemas que atravesaban las clases obreras y más desfavorecidas (entonces y ahora).

De su obra se puede extraer un fiel retrato de la lucha por la supervivencia en una de las más duras épocas de su país en la relativamente corta historia que lo forma. "Un muchacho de Georgia" es una colección de anécdotas (quién sabe si ciertas, aunque difícilmente se podrían referir a una sola persona que aglutinase la totalidad de las que aparecen en este libro) amena y divertida, fácil de leer (al contrario que el nombre del autor) y que incide también en dotar de un tono amargo a la narración. 

El libro más reconocido y conocido del autor es "La parcela de Dios", que aunque no nos suene demasiado vendió nada más y nada menos que dos millones más de ejemplares que otro libro de su época, "Lo que el viento se llevó". El autor es sin duda un autor a tener en cuenta, y tanto sus cuentos como sus obras más importantes se convierten en futuro objetivo de lectura.

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