sábado, 9 de abril de 2016

"Rosy & John", de Pierre Lemaitre

En un centro comercial parisino hace explosión un dispositivo, logrando causar numerosos daños y varios heridos. El caos y el desconcierto posterior hace que el número de hipótesis sobre la motivación del atentando se multiplique. Tras unos inicios titubeantes en la investigación, el comandante Camille Verhoeven se hace cargo de la misma.

Lo que en principio parecía un acto aislado, pronto toma carices preocupantes. Y es que Jean (John) Garnier se entrega a la policía y pronto confiesa ser el autor del mismo. Del mismo modo, avisa de que tiene seis artefactos (aprovechando proyectiles no explosionados de la Primera Guerra Mundial) preparados para explotar los próximos seis días, uno al día. La única posibilidad para que los atentados no se completen es plegarse a las exigencias de John, que consisten en que su madre Rosie (Rosy) sea liberada de la prisión en la que está confinada y se les dé un medio de escapar del país con seguridad y libertad económica.

A medida que pasan las horas, el comandante Camille se da cuenta de que los planes de Jean son mucho más complejos de lo esperado, y tal vez la única manera de evitar una serie de masacres sea ceder a sus peticiones. Lo que parecía un desequilibrado sin muchas luces con el paso de las horas se convierte en un hombre muy cabal, que deja muy poco (o nulo) espacio para la improvisación.

Éste es el argumento de “Rosy & John”, de Pierre Lemaitre, autor ganador del conocido premio literario Goncourt con otra de sus novelas, “Nos vemos allá arriba”. En esta novela corta hace su tercera aparición el peculiar policía Verhoeven, un personaje muy humano y con grandes dotes para la deducción. El origen de esta novela es curioso: Lemaitre recibió el encargo de escribir una historia para Smartphone, en entregas con una longitud máxima que signifincan los caracteres que ocupan tres pantallas. 


El resultado final de ese experimento sirvió como base para esta novela, y ello se nota en el ritmo ágil de la narración, en la que tendremos que estar atentos para no perder detalle del hilo de la obra, y en el que Lemaitre ofrece su escritura inteligente y sin florituras capaz de mantener el interés hasta la última página.

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