sábado, 12 de abril de 2014

"En el piso de abajo", de Margaret Powell.

Margaret Powell (su apellido de soltera era Langley) nos cuenta, ya en la edad madura, los pormenores de una vida dedicada al servicio de la Alta Sociedad en la primera mitad del siglo pasado.

Margaret vino al mundo en una familia que se puede considerar más que humilde. Su padre era pintor, y dada su profesión tan solo conseguía llevar un sueldo a casa unos meses al año; su madre, debido a ello, conseguía que la familia sobreviviese gracias a la limpieza de otras casas. En los primeros capítulos observamos cómo eran las penurias que sufrían para salir adelante las familias más pobres de la sociedad británica de los años veinte.

Una vez que Margaret alcanza la edad de trece años, recibe una beca para proseguir sus estudios. Sin embargo, debido a la todavía precaria situación económica de su familia, que no se podía costear los gastos derivados de ello, tiene que abandonar la idea. Ése será un momento trascendental en la vida de Margaret, ya que una vez abandonados los estudios se ve inmersa en el mundo laboral para ayudar a su familia.

Tras unos primeros meses trabajando en varias lavanderías, Margaret nos llevará al “piso de abajo” de numerosas viviendas de la Alta Sociedad londinense. En dicho piso se encontraban habitualmente las cocinas y los alojamientos de los sirvientes de los señores, e incluso llegaban a ser conocidas como “esclavas”. En sus primeros empleos, ocupará uno de los puestos de menos caché del servicio (puede que el menor), el de pinche de cocina.

Así, entre fogones, conoceremos el lado sucio de los elitistas barrios altos, en los que Margaret hubo de lidiar con infinidad de “señoras” que, en la mayoría de los casos, la trataban como a un ser de una especie inferior. Tras muchas tribulaciones, consigue convertirse en cocinera, y labrarse un futuro que acabará, en su madurez, con un regreso a los estudios y la publicación de estas memorias, que servirían de inspiración para series de televisión que tienen éxito en la actualidad, como “Arriba y abajo” o “Downtown Abbey”.

En mi opinión, tiene unos inicios prometedores, con un argumento a priori muy atractivo y una forma sencilla de describir los trapos sucios de dichas viviendas. El ritmo es rápido y el libro cortito, por lo que debería resultar una lectura amena.

Sin embargo, tras esos inicios que comentaba, a medida que avanzó el libro fui perdiendo interés paulatinamente, ya que se trata de una sucesión de anécdotas contadas a medida que sucedían, sin orden ni concierto.


Por todo lo anterior, creo que estamos ante un libro que promete más de lo que ofrece, que se queda a medio camino de lo que podría haber sido, aunque no es una lectura que uno se arrepienta de haber emprendido.

3 comentarios:

  1. Ooohhh!!! La apunto!! Gracias un saludo

    ResponderEliminar
  2. esta bien saber, que le faltan cositas para estar bien... me fio e tu criterio, un beso

    ResponderEliminar